ONU toma evaluación de Sistema B para que las empresas midan los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La Organización de las Naciones Unidas tomó el B Impact Assesment, que está siendo adaptado para que los privados se acerquen a estos propósitos.

Chile es el quinto país con más Empresas B certificadas en el mundo. El país, con casi 130, solo está detrás de Estados Unidos (1.000), Canadá (229), Australia (228) y Reino Unido (154) y en el mundo ya suman 2.595. Los números hablan de la adopción de los privados, cada vez más masificada, hacia los propósitos de Sistema B, los que en términos simples propenden a una economía que pueda crear valor integral para el mundo y la tierra, promoviendo formas de organización económica que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y la tierra.

Es en ese propósito donde Sistema B y la Organización de Naciones Unidas (ONU) se complementan y su punto en común están siendo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Tal ha sido su concordancia que la ONU tomó el B Impact Assesment, la herramienta de evaluación para las empresas de Sistema B (Empresas B), para que los privados puedan medir el cumplimiento de los ODS.

El origen

Según explica Gonzalo Muñoz, cofundador de Sistema B y miembro de BLab (organización que otorga la certificación a las Empresas B desde Estados Unidos), la idea nace de Paul Polman, CEO de Unilever, quien desde enero de 2016 comienza a plantear que era necesario que las empresas del mundo se comprometan con la Agenda 2030 de la ONU.

“Nosotros, como Sistema B, nos empezamos a dar cuenta, quizás un poco antes, que uno de los grandes objetivos que debemos perseguir (…) es que cada vez más empresas se midan y aprendan a medir el impacto social y ambiental con la misma rigurosidad con que miden el financiero”, comenta el fundador de TriCiclos, la primera Empresa B de Latinoamérica.

“No basta con que los gobiernos tengan su propia responsabilidad al respecto. Si lo dejamos solo en los gobiernos se pierde una capacidad extraordinaria de ejecutar acciones muy eficientes, muy rápidas y muy efectivas que es la que podemos lograr usando el poder de los negocios y el poder de la capacidad empresarial”, agrega.

Desde Naciones Unidas, en tanto, se dieron cuenta que necesitaban una ayuda del sector privado para obtener un mayor compromiso. Según Lila Karbassi, jefa del Programa Global Compact de Naciones Unidas, desde que se adoptaron los ODS, en 2015, se han lanzado varios esfuerzos para ayudar al sector privado a cumplir su parte para alcanzarlos. Entre ellos, nuevos vehículos para impulsar la inversión privada hacia los ODS, la evolución de los principales marcos de informes corporativos para aumentar la transparencia en torno a las actividades actuales relacionadas con los ODS, la creación de un sistema de calificaciones para aumentar la responsabilidad entre las empresas más grandes y campañas de participación pública para crear conciencia sobre el papel de las empresas en los ODS.

“El Pacto Global de la ONU se asoció con BLab para desarrollar una herramienta de evaluación de impacto que permita a las empresas evaluar, comparar y mejorar su desempeño sobre los principios de los ODS. Creemos que la herramienta ayudará a las empresas a lograr un progreso tangible para 2030 a través de una plataforma de administración robusta y públicamente disponible”, destaca Karbassi.

Adaptar la herramienta

Fue a mediados de 2017 cuando Sistema B y la ONU llegaron a un acuerdo, que implicaba recaudar US$ 3,5 millones, para adaptar la herramienta del B Impact Assesment, “para que cada pregunta que se le haga a las empresas converse con uno o más ODS”, explica Muñoz.

Hace dos meses ya cuentan con los recursos, siendo la Agencia Británica de Desarrollo (DFIT) el mayor aportante, además de algunos empresarios de renombre, que según Muñoz prefieren el anonimato. El trabajo ya se echó a andar dentro de BLab y el cofundador de Sistema B comenta que “nos va a permitir, en los próximos doce meses, desarrollar una nueva versión del B Impact Assesment, que se va a llamar el Desafío ODS”. La nueva herramienta debería estar lista a fines del próximo año para testearla y a inicios de 2020 la ONU lanzarla globalmente, a todas las empresas del mundo para que se midan.

Los 17 ODS

  1. Fin de la pobreza
  2. Hambre cero
  3. Bienestar y salud
  4. Educación de calidad
  5. Igualdad de género
  6. Agua limpia y saneamiento
  7. Energía asequible y no contaminante
  8. Trabajo decente y crecimiento económico
  9. Industria, innovación e infraestructura
  10. Reducción de las desigualdades
  11. Ciudades y comunidades sostenibles
  12. Producción y consumo responsables
  13. Acción por el clima
  14. Vida submarina
  15. Vida de ecosistemas terrestres
  16. Paz, justicia e instituciones sólidas
  17. Alianzas para lograr los objetivos

Evaluación y certificación B

La Evaluación de Impacto B es una herramienta online y gratuita que permite a las empresas medir y gestionar los impactos positivos que genera a través de su modelo de negocios y también con sus políticas y prácticas. Se concentra en las áreas de trabajadores, clientes, proveedores, comunidad, medioambiente y gobernanza.

El primer paso es completar al 100% la Evaluación de Impacto B y obtener sobre 80 puntos. Luego se debe adjuntar documentación de respaldo y tener una sesión de revisión con el equipo de estándares de BLab, que es online. Si la empresa sigue manteniendo los 80 puntos, firma el compromiso, paga un fee anual y ya forma parte de la Comunidad Global de Empresas B. A partir de ese momento tiene el plazo de un año para hacer el cambio de sus estatutos, incorporando cláusulas que comprometen a la empresa a considerar los impactos sociales y ambientales en sus decisiones.

La certificación tiene una vigencia de tres años, luego de los cuales la empresa debe pasar por el proceso de recertificación.

 

Fuente: Diario Financiero, Chile (13/08/2018)

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